Grau – El peruano del milenio: Nacimiento e Infancia (I)

 Nacimiento e Infancia

1.- El nacimiento
2.- ¿Fue Grau paiteño?
3.- La casa
4.- El bautizo
5.- La niñez
6.- El censo de 1840
7.- Miguel Grau en Paita
8.- La Escuela Náutica de Paita
9.- El niño Grau y Manuela Sáenz

 

1.- El Nacimiento

Grau vio la primera luz en Piura, esa tierra soleada tierra tropical, de arenas ardientes y de cielos límpidos que parecen comunicar la fuerza telúrica de sus elementos y de sus gentes.

Grau fue un producto auténtico de esa tierra piurana de algarrobos y Seminarios y fue el blasón y el símbolo de ella. En su alma llevaba el fuego del trópico, a la vez que la diafanidad de su cielo azul y la exuberancia de sus valles teñidos de esmeralda

Todos los habitantes  del departamento de Piura, sienten un legítimo orgullo de ser sus paisanos.

Cuando se trata del nacimiento de una persona, hay que determinar, la fecha, lugar filiación y circunstancias del nacimiento.

En el siglo pasado el documento de identidad que permitía conocer la fecha de nacimiento de una persona, era la Partida de Bautizo, siempre que en ella constara la edad. En cuanto al lugar de su nacimiento, dicha Partida, no significaba un documento concluyente, sino una suposición.

El cálculo de la fecha de nacimiento del Héroe de Angamos se ha determinado por su partida de bautizo, cuyo acto se realizó el 3 de setiembre de 1834, en la que decía que el niño tenía un mes y 7 días de nacido. Es decir, que pudo tener 37 ó 38 días de nacido.

El cálculo es el siguiente:

Del 27 al 31 de Julio 05 días
Un mes 30 días
Del 1° al 2 de Setiembre 02 días

 

Pero resulta que Agosto tiene 31 días, de tal manera que si consideramos el mes de 31 días, su nacimiento habría sido el 26 de Julio, y no el 27 como generalmente se acepta.

 

En cuanto al lugar de nacimiento, la partida no puede dar una total seguridad del lugar del nacimiento, sino crear una suposición más o menos aceptable. Por eso Paita y Sullana, también han reclamado ser cuna del Héroe. El reclamo de Sullana posiblemente se deba a que  doña Joaquín del Castillo, madre de doña Luisa,  tenía una hacienda en el valle del Chira llamada Huangalá  donde la familia pasaba largas temporadas y hasta doña Luisa  alumbró en ella a su hijo legítimo Emilio Díaz. Es lógico suponer que doña Luisa y su familia guardaban mucha reserva de los embarazos de los niños Grau, para evitar la maledicencia de la gente, en una ciudad pequeña como era Piura y donde los Seminario y los del Castillo tenían un prominente status social. Es posible que el nacimiento de Emilio haya dado motivo para la confusión, pues Huangalá estaba en el distrito de Sullana, Provincia de Paita o dicho en otras palabras, todo nacido en Sullana era paiteño. Debemos sin embargo expresar que sigue vigente la versión que Don Miguel María Grau Seminario, nació en Piura.

El historiador paiteño, don Ricardo Vegas García, en “Nace un héroe” hace la historia novelada del nacimiento de Grau.

Allí imagina a un Juan Manuel Grau, muy nervioso recibiendo al Dr. Newel, manteniendo un dialogo cariñoso con doña Luisa  y luego alborozado cuando nace Miguel María. En el relato se menciona también a la comadrona Tadea Orejuela “La morito” y a las criadas Nicolasa, Encarnación, Francisca y Andrea  Vilela y un negrito llamado Juan Ramírez. No menciona Don Ricardo Vegas, a Doña Mariana, don Pedro y don Juan Seminario del Castillo, hermanos de doña Luisa, ni a los hijos de ésta, Balbina y Emilio Díaz  Seminario, que también vivían en esa casa, lo que no ocurría con el otro niño Roberto Díaz que hacía poco había estado viviendo en casa de su abuela doña Joaquina y que al morir ésta, pasó a casa de unos tíos.

Don Ricardo Vegas hasta llega decir que don Juan Manuel Grau, tenía sus habitaciones en los altos, todo lo cual es pura fantasía del historiador, pues don Juan Manuel nunca vivió en la Calle Mercaderes, hoy Tacna, y tampoco estuvo en los momentos del parto de doña Luisa pues existía una gran enemistad entre don Juan Manuel Grau y doña Mariana, don Pedro y don Juan Seminario.

El Dr. Alexander Diamont Newel, era un irlandés, casado con la paiteña María Noé. El matrimonio vivió primero en Paita y luego en Piura. De la unión conyugal, nacieron los marinos Alejandro y Juan Antonio Newel Noé, que estudiaron en la Escuela Náutica de Paita y después participaron en el Combate Naval de Abtao y en la Guerra del Pacífico.

 

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2.- ¿Fue Grau, Paiteño?

En Paita existe la firme creencia de que Grau nació en ese puerto.

Las razones que sirven de apoyo a este supuesto son varias. Ante todo, y para poner en tela de juicio el principal argumento que dice que Grau nació en la ciudad de Piura, se expresa que una Partida de Bautizo solo asegura el lugar donde se bautizó el niño, pero no el sitio de nacimiento y que por otra parte, en el caso específico de Grau, su partida no merece mucha credibilidad, porque ni siquiera da su filiación correcta.

El Mayor en retiro Abraham Gonzáles Espinosa, periodista profesional e historiador paiteño, en “Historia de Paita” asegura enfáticamente que Grau nació en Paita en casa del Dr. Alexander  Diamont Newel.

Hasta 1933, circuló una Historia del Perú (República) cuya autora fue la notable historiadora y educadora, doña Teresa Gonzáles de Fanning, esposa del Capitán de Navío don Juan Fanning,  compañero y amigo de Grau. En dicha obra se aseguraba que Grau había nacido en Paita. Don Juan Fanning, al mando del Batallón de la Marina, murió heroicamente en la Batalla de Miraflores.

La historiadora y periodista Ruth Lozada, en la Revista Caretas Nª 807 del 9 de julio de 1984 publica una bien documentada biografía del Almirante Miguel Grau y al referirse a su labor parlamentaria, dice: “Pero no por ello deja de intervenir en otros temas como cuando pide la reconsideración del proyecto de reparación de las lagunas de Empeña o cuando defiende la categoría de provincia de su Paita Natal.”

En 1878 fue presentado un proyecto, para volver hacer de Paita un distrito de la provincia de Piura. En la Sesión del 2 de octubre de 1878, intervino Grau, manifestando: “No sólo como representante de la Provincia de Paita, sino como hijo de ella, creo en mi deber, hacer uso de la palabra para defender su existencia. Creo que no es necesario alegar más razones de las que ha aducido la Comisión de Demarcación de esta Cámara, para combatir la idea  de hacer de Paita, nuevamente un distrito de Piura. Sin embargo, manifestaré ligeramente que la Provincia de Paita por su condición de puerto mayor y por ser el primero de la ruta norte de la República, debe continuar en la categoría de provincia, en la que cuenta  con más de 18 años de existencia y necesita indispensablemente de una autoridad superior que pueda atender con oportunidad y acierto las variadas exigencias del servicio.”

En cuanto a los que intervinieron en el parto de doña Luisa, se encontraba el Dr. Newel, el cual en 1834 vivía en Paita y siguió viviendo allí hasta cuando menos 1840, fecha en la que estudiaban en  la Escuela Náutica de Paita los dos hijos de Newel. Este había nacido en el puerto de Belfast (Irlanda), emigró a Estados Unidos y se tituló de médico en ese lugar, viniendo luego al Perú. Su esposa era hija del notable marino paiteño don Juan Noel, que murió heroicamente cuando mandaba la fragata de guerra “Mercedes” frente a Casma.

El otro personaje importante en el nacimiento de Grau fue la comadrona Tadea Castillo de Orejuela, más conocida como “La morito”. Estaba casada con José María Orejuela, era paiteña y siempre vivió en el puerto. Su hija Paula Orejuela Castillo, a la que también decían “La Morito”, fue ahijada de Manuelita Sáenz.

Luego en el bautizo, aparece un tercer personaje importante: el padrino, que era nada menos que don Manuel Ansoategui, Administrador de la Aduana de Paita.

Quedaría de todas maneras, un interrogante ¿Por qué, si Grau nació en Paita se fue a bautizar a Piura? Los paiteños  dicen: Doña Luisa Seminario y don Juan Manuel Grau tuvieron cuatro hijos de los cuales Miguel María fue el tercero. En 1834, que fue el año en que nació Grau, don Juan Manuel vivía en Piura en la Calle Los Ángeles, ahora el Junín con sus dos primeros hijos Enrique y María Dolores, mientras que su madre vivía en la calle Tacna con sus hermanas, hermanos y sus hijos los niños Díaz Seminario.

Cuando se presentó el nuevo embarazo de doña Luisa, ella y don Juan Manuel buscaron de sustraerse a la malsana curiosidad de las gentes y eligieron al apacible puerto de Paita, como lugar para el alumbramiento y allí recibió doña Luisa, la atención del Dr. Newel y de la comadrona “La Morito”.

De haberse producido el alumbramiento en Piura, hubieran utilizado los servicios de un médico piurano y de una comadrona también piurana.

Ocurrió, sin embargo, que en el puerto estalló una epidemia de sarampión que atacó al recién nacido. En esos momentos de angustia, los padres decidieron viajar a Piura con el niño por dos razones: una era la búsqueda de atención médica más especializada  y la otra estar cerca de su familia y en su casa. En el viaje los acompañaría el Administrador de la Aduana de Paita don Manuel Ansoategui, que luego fue padrino de Miguel María. La madrina fue doña Rafaela Angeldonis, vecina de Juan Manuel, persona de toda su confianza y a la que habría dejado recomendados sus hijos  Enrique y María Dolores, cuando dejó momentáneamente Piura y viajó a Paita.

El periodista e historiador Alejandro Tudela Chopitea, hijo del piurano Alejandro Tudela Garland y de Rosa Chopitea, decía el 15 de junio de 1984 en el diario “El Comercio” de Lima, que teniendo Grau un mes de nacido, es atacado por sarampión, siendo atendido por Tadea Orejuela, con remedios caseros y luego por el Dr. Newel. También el escritor Ricardo Vegas García, en la revista “Fanal” Nº 32 de 1952 en el artículo “Nace un héroe”, hace una teatralización del nacimiento de Grau en la calle Tacna, haciendo aparecer a Juan Manuel en ese lugar, paseándose nervioso, ante el inminente parto de doña Luisa, asegurando también que era asistida por el Dr. Newel y Tadea  Orejuela “La Morito”, es decir dos personajes radicados en Paita. Para principiar, diremos que Juan Manuel no tenía entrada en la casa de la calle Tacna.

Otra cosa que para los paiteños contribuye a corroborar que Grau nació en Paita es que fueron los paiteños los que ofrecieron la diputación a Grau ¿Por qué? Grau pudo ser diputado por la provincia de Piura, por cuanto era importante miembro del poderoso Partido Civil, que luego respaldó su candidatura, pero aceptó Paita y los paiteños votaron masivamente por él, es decir, por el paisano. Desde el 30 de enero de 1861 Piura era departamento y estaba integrado por las provincias del Cercado, Paita y Ayabaca (con capital Huancabamba). Antes y desde el 30 de marzo de 1837, Piura era Provincia Litoral autónoma, desligada ya del departamento de Trujillo.

Si bien es cierto que Grau manifiesta ser originario de Piura en algunos documentos oficiales, como en su foja de servicios suscrita en 1873, o en su partida de matrimonio; eso no llama mayormente la atención, porque es el caso de muchos personajes principales nacidos en Huancabamba, Paita, Sullana, etc. que aparecen como originarios de Piura, es decir del Departamento.

Otro argumento más a favor de la tesis Grau paiteño, es su íntima amistad con el Capitán de Fragata Ezequiel Gonzáles Otoya, paiteño, al que trataba de paisano y llegó a ser segundo comandante del «Huáscar» y no estuvo en Angamos, porque el gobierno le dio en agosto de 1879 otra colocación.

Otra cosa que es indiscutible, es que Grau guardó siempre un grato recuerdo y un intenso cariño por Paita.

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3.- La Casa

Todo apunta a suponer, como la versión más generalmente aceptada, que el Héroe de Angamos nació en la Calle Mercaderes, hoy Tacna  N° 662, pero hay algunas versiones como la dada a conocer por el Dr. Miguel Antonio Varillas Velásquez, que expresa que Grau, bien pudo haber nacido en la Calle Apurímac, en la casa que fue de don Alberto Temple, donde también habría vivido doña Luisa. La casa fue construida en el siglo XVII por el Capitán de Milicias Gregorio de Villena y luego perteneció al Capitán Marcos Adrianzén.

La casa de la calle Tacna fue propiedad de Don Torcuato Seminario que al morir dejó a su esposa, doña Joaquina del Castillo, abuela de Grau. Doña Joaquina la dejó a sus hijas Mariana y Luisa. La primera vivió en ella con su esposo, y más tarde sola, hasta su deceso, pues enviudó sin tener hijos. Doña Luisa vivió con su esposo el Capitán Pío Díaz, con sus hijos Díaz Seminario. No ha sido posible precisar que tiempo vivieron en esa casa los niños Grau Seminario. También habitaron la casona de la calle Tacna, los hermanos de doña Luisa don Pedro y don Juan Seminario del Castillo y 9 sirvientes y esclavos.

La casa tenía en la parte fronteriza un portón con dos hojas y un pesado aldabón de cobre y a los costados dos ventanas con rejas de fierro. En los altos había tres balcones. Las paredes de los bajos eran de adobe y las de los altos de caña de Guayaquil, siendo el techo de torta de barro y paja. El portón conducía a un zaguán con una habitación a cada lado. Luego seguía el patio principal a cuyos lados estaban la sala y la cuadra y el comedor al centro. Seguían dos alcobas y las destinadas a la servidumbre y los servicios que estaban a un costado de un traspatio con piso de ladrillo, donde tendían la ropa. Había un postigo en la parte posterior. En los altos había tres habitaciones.

Don Antonio Rumiche Ayala, que fuera Director de la Casa Museo Grau y el historiador Juan Paz Velásquez, son los que más han ahondado en  investigar, todo lo referente a la casa donde se asegura, nació Grau. Dice Rumiche Ayala que el terreno abarcaba 1041 m2 y tenía la forma de L, dando uno de sus frentes a la calle Apurímac N° 440. Al morir doña Mariana dejó su parte a sus sobrinos Anselmo y Enrique, hijos de Luisa y a su vez ésta, hizo lo mismo al fallecer. Los nuevos propietarios que vivían ya en Lima, vendieron el inmueble a don Fernando Vegas Seminario, que era pariente de doña Luisa, pues era tataranieto de don Fernando Torcuato Seminario y Jaime el padre de doña Luisa. La venta se efectuó el 21 de febrero de 1879 por s/.  6,750.00. y como vendedor actuó don Emilio Díaz Seminario, que se encontraba en Piura por motivos de salud y contaba con poder de su hermano Roberto.  Don Fernando Vegas dejó la casa a su hija Luz Vegas León de Arrese.

La casa perdió la planta alta.

El 28 de julio de 1906, el prefecto de Piura don Germán Leguía y Martínez, colocó frente a la fachada una placa de mármol que dice ¡Bendita la tierra que lo vio nacer!  ¡Bendito el rincón que meció su cuna venerada! ¡Y esta tierra es Piura, regocijémonos! Y este rincón está allí delante de  nosotros, descubrámonos. Descúbrase el viajero que en esta lápida conmemorativa lea la sencilla inscripción trazada por la esplendente pluma de don Ricardo Palma: «AQUÍ NACIÓ MIGUEL GRAU»

Los herederos de doña Luz Vegas, lo desocuparon a raíz del terremoto de 1912 que dejó el edificio casi en ruinas, habiéndose derrumbado totalmente el segundo piso, que nunca fue reconstruido.

Fue don Manuel Vegas Castillo, el que tomó la iniciativa y dirigió el movimiento, para la expropiación de la casa donde nació Grau.

El 1° de octubre de 1943, los Senadores Víctor M Zapata, Federico Bolognesi y Miguel F. Cerro, presentaron un proyecto de Ley que declaraba Monumento Histórico la casa donde había nacido el Héroe de Angamos y autorizaba su expropiación.

 

La Ley decía lo siguiente:

Ley 10146

EL PRESIDENTE DE LA REPUBLICA;

Por cuanto:

El Congreso ha dado la ley siguiente:

EL CONGRESO DE LA REPUBLICA PERUANA;

Ha dado la ley siguiente:

 Artículo 1°.- Declárase Monumento Nacional, la Casa donde nació el Contralmirante Miguel Grau, en la ciudad de Piura.

Artículo 2°.- Autorizase al Poder Ejecutivo para que proceda a expropiar dicho inmueble, con el fin de dedicarlo al funcionamiento de Instituciones de carácter cultural.

Comuníquese al Poder Ejecutivo para su promulgación.

Casa del Congreso en Lima, a los veintiséis días del mes de diciembre de mil novecientos cuarenta y cuatro.

 

E. Diez Canseco – Presidente del Senado.

Carlos Sayán Alvarez – Diputado Presidente.

Rómulo Jordán C.- Senador Secretario.

J.Esteves Lazo.  – Diputado Secretario

 

Al Señor Presidente Constitucional de la República.

Por tanto: mando se publique y cumpla.

MANUEL PRADO. –  Enrique Laroza

Recién en 1957, cuando el 3 de Agosto se dio la Resolución Suprema 323, se autorizó la expropiación de la parte que da a la calle Tacna, habiéndose pagado a la propietaria S/. 239,358.31. Para llevar a cabo las acciones de expropiación y restauración se nombró una Comisión presidida por el Comandante General de la 1ra. División, e integrada por el Presidente del Club de Leones, Presidente del Rotary Club y por el Presidente del Centro Federado de Periodistas. La Comisión nombró como asesor a don Manuel Vegas Castillo, que por entonces era Director de la Dirección de Cultura, Arqueología e Historia del Ministerio de Educación Pública. El proceso de expropiación duró hasta 1962 cuando era Presidente de la Comisión el Dr. Aníbal Santibáñez Morales La casa fue restaurada por la Marina  representada por el Capitán de Navío José Gregorio Del Castillo Arellano, de acuerdo al D.S. 37 del 7 de Junio de 1962, siendo entregada  ya restaurada  el 27 de Julio de 1964 (aniversario del nacimiento del Héroe), por el Vicealmirante, Jefe de Estado Mayor General de la Marina Juan Luis Kruger al Ministerio de Educación representado por el Dr. Luis Altuna, Presidente del Comité Pro funcionamiento de la Casa de la Cultura.

Por Decreto Supremo N° 025-77/VC del 5 de Julio de 1977, se autorizó la expropiación de la parte situada frente a la calle Apurímac.

Con R.M. N° 1001-78 MA/CG del 28 de Octubre de 1978, se le dio el nombre de «Casa Museo Gran Almirante Grau».

 

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4.- El Bautizo

En el Libro de Bautismos N° 19, folio 80, asiento 953 se encuentra inscrita la siguiente partida, que se da textualmente: “Miguel María Grau. Año del Señor de mil ochocientos treinta y cuatro, a los tres de Septiembre yo el Inter de la Matriz, D. Juan Blanco puse Óleo y Crisma a Miguel María a quien en caso de necesidad (sic), le Bautizó (sic), el Presbítero D. Santiago  Angeldonis, de un mes y siete días de nacido (sic), hijo natural de D. Juan Manuel Grau y de doña Josefa Castillo, fueron sus Padrinos Don Manuel Ansoategui y doña Rafaela Angeldonis a quienes advertí sus obligaciones y Espiritual parentesco y para que conste lo firmo. Juan Blanco”.

Esta partida, como auténtico documento probatorio, no tendría el mayor valor, porque falla en lo principal: la filiación del bautizado. En efecto, en la misma no aparece el nombre de doña Luisa, sino el de Josefa Castillo. Según eso, el niño se llamaría Miguel Grau Castillo, lo que no corresponde a la verdad. El nombre Josefa abundaba en la parentela de doña Luisa y el apellido Castillo, a las claras ocultaba el apellido materno Del Castillo. Hay que hacer notar que igual aparece en las partidas de bautizo de los otros niños Grau Seminario. Con eso doña Luisa trataba de ocultar su relación con don Juan Manuel Grau, cosa que hizo hasta el último momento de su vida.

El niño Miguel María habría sido atacado por el sarampión, lo cual precipitó el bautizo, tal como consta en el asiento, cuando dice “en caso de necesidad” En esa época se había presentado tal epidemia en Piura y Paita con  características de suma gravedad y se presume que el niño se puso muy mal.

El padrino don Manuel Ansoátegui era Administrador de la Aduana de Paita y tuvo que hacer precipitado viaje para atender a la urgencia bautismal. Los Ansoátegui eran amigos tanto de doña Luisa como de don Juan Manuel Grau. En efecto, D. Juan Ansoátegui fue padrino de Roberto Díaz Seminario, el primer hijo de doña Luisa y de su esposo el Capitán Pío Díaz. Don Domingo Ansoátegui, fue padrino de los mellizos José María y María Trinidad Grau Barrios.

En cuanto a la madrina doña Rafaela Angeldonis, era hermana del cura oficiante del bautizo. Se trataba de una joven viuda adinerada, vecina de don Juan Manuel Grau en la calle Junín. También fue madrina de María Trinidad, Grau Barrios. Indudablemente doña Rafaela fue una especie de hada madrina para los niños Grau Seminario, a quienes con frecuencia atendía dada su vecindad. Jamás pensaría doña Rafaela, que el niño que cargaba ante la pila bautismal iba a convertirse  con el tiempo en el  más grande de los peruanos.

La Doctora Ella Dunbar Temple, dice que el Héroe de Angamos, siguiendo la costumbre de la época no usaba ni mencionaba su apellido materno y sólo lo hizo cuando contrajo matrimonio.

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5.- La Niñez

No se sabe desde que edad pasaron los niños Grau Seminario, del control maternal al paternal o lo que es lo mismo de la Calle Mercaderes (Tacna) a la calle Los Ángeles (Junín), o si el hecho se produjo en conjunto en una fecha única. Para muchos, la casa de don Juan Manuel, debió estar en la calle Pedregal, hoy Cuzco. Lo cierto es que cuando se llevó a cabo el censo de 1840, ya estaban todos los niños bajo el control de don Juan Manuel y por entonces Ana Joaquina Grau Seminario, sólo contaba con 5 años de edad. Por lo tanto, no es posible determinar cuánto tiempo vivió Miguel María en la calle Junín.

Imagen de Miguel Grau en su niñez

De 1838 a 1840, Piura vivió años turbulentos. La Confederación Perú-boliviana que había organizado el general Andrés Santa Cruz estaba llegando a su fin. Los restauradores lo habían derrotado en la Batalla de Yungay y se estaba terminando con los últimos focos confederados que quedaban en el Norte del Perú, uno de los cuales era Piura que tenía como gobernador al sargento mayor Andrés Rázuri, que fuera destacado combatiente en la batalla de Junín. El general De la Fuente fue encargado de tomar Piura y se le unió el general Iguain que llegaba del destierro. Ante la proximidad de De La Fuente, el sargento mayor Rázuri, se declaró neutral, lo que no fue aceptado por sus soldados que deseaban combatir y eligieron como jefe al teniente Coronel Urbina, el cual resistió en Piura calle por calle, haciendo la última resistencia en la plaza de San Sebastián próxima al hogar de doña Luisa. Es posible que en esta oportunidad don Juan Manuel Grau, conoció al general de la Fuente.

El rencoroso Iguain, hizo fusilar al comandante Urbina y al capitán Aparicio Castro en la plaza de armas de Piura. El hecho causó gran consternación, pero eso no fue todo. Iguain quiso formar un División y dispuso el enrolamiento forzado de jóvenes indígenas, con los cuales realizó una parada en la plaza de armas de Piura, con la concurrencia de gran cantidad de madres de los reclutas, las que creyendo que los iban a llevar fuera de Piura iniciaron un clamoreo y llanto, y luego se lanzaron sobre las formaciones para rescatar a sus hijos. Iguain ordenó una descarga cerrada y cayeron varias madres indígenas heridas. Luego ordenó un proceso sumario y dispuso el fusilamiento de un recluta y a los dirigentes de las comunidades indígenas que tenían el pelo en melena, hizo que se las cortaran lo que fue considerado como una afrenta.

En 1840 se produjo un motín militar en Piura, y como la soga se rompe por el lado más débil, el gobernador Baltazar Caravedo, ordenó el fusilamiento del soldado Manuel Morey, habiéndose cumplido la sentencia en la plaza de armas de Piura, el 29 de mayo a las 11 a.m. ante una gran multitud que protestaba ¿estaban allí los niños Enrique (9 años) y Miguel María (6 años).

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6.- El Censo De 1840

El año 1840 se realizó en toda la provincia litoral de Piura, un censo de acuerdo a lo que disponía la Ley del 29 de Noviembre de 1839.

Con relación a la ciudad de Piura, sólo se tienen datos parciales que abarcan a solamente 4.854 personas. Este documento por muchos años permaneció en poder de don Juan Hilarión Helguero hasta que el 24 de julio de 1911, que  lo obsequió al escritor Enrique López Albújar.

Las fichas censales, no indicaban la calle del domicilio del empadronado. Sólo estaban numeradas. La primera persona censada fue doña Concepción Cruzast, piurana, de 50 años y soltera.

Con la ficha N° 224 aparece Juan Manuel Grau, natural de Cartagena, de 50 años, soltero, comerciante. Las fichas del 225 al 228, son para sus hijos Enrique de 9 años, María Dolores de 7 años, Miguel de 8 y Ana de 5 años El futuro Gran Almirante, tenía en realidad 6 años, pues había nacido en 1834. Con la ficha 229 aparece Pedro José Torres, soltero, piurano de 43 años No se ha podido precisar qué relación había entre Torres y don Juan Manuel. Con fichas del 230 al 232, están inscritas las sirvientas María Josefa de Ayabaca y las piuranas Juana y Dominga.

Con ficha 237 está inscrita doña Rafaela Algendonis, natural de Ayabaca, de 29 años, viuda y se registraron también 4 de sus esclavos, lo que demuestra que era pudiente. Doña Rafaela fue madrina de Miguel Grau, y como se puede apreciar vivía vecina a don Juan Manuel. Otros vecinos fueron los Carrasco, los León, Helguero, Guerra, Ubillús, Coloma, Farfán y Maticorena.

La familia Maticorena seguía viviendo en la década del cuarenta en la calle del Cuzco, lo que permitía ubicar en esa calle la vivienda de don Juan Manuel.

Con la ficha 730 aparece Carlos Elizalde, natural de Guayaquil, de 40 años, de ocupación comerciante.

Con la ficha N° 2496 aparece doña Mariana Seminario, viuda y hacendada. Luego hay 14 fichas correspondientes Pedro Seminario del Castillo, de 34 años, soltero y hacendado, Juan Seminario del Castillo, de 38 años, casado y hacendado, doña Luisa figura con 32 años, casada Eso significaría que había nacido en 1808. Luego vienen sus hijos, Albina de 13 años y Emilio de 12 años, Díaz Seminario. A continuación seguían los esclavos y sirvientes, Dolores, Nicolasa, Andrea, Encarnación, Francisca, José de los Santos, Rita, Juan Ramírez y Andrea Vilela. No figura Roberto, porque nunca vivió con doña Luisa ya que hasta 1834 vivió con su abuela doña Joaquina y a partir de la muerte de ésta con uno de los tíos.

El censo de 1840, permite establecer que don Juan Manuel con sus hijos vivían aparte de doña Luisa y que la ficha 2496 y las 14 siguientes pertenecían a la casa de la  calle Mercaderes, hoy Tacna. Si por entonces Ana Grau tenía 5 años, habría que preguntarse cuantos años  hacía que vivía con su padre.

 

La Casa Museo de Piura en la actualidad, en 1912 antes del terremoto tenía altos

La Casa después del terremoto de Piura en 1912

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7.- Miguel Grau en Paita

En 1842, don Juan Manuel estuvo fuera de Piura, dejando  el cuidado de los niños a su comadre Rafael Angeldonis y de  José Torres (de 45 años), posiblemente encargado de enseñar las primeras letras a los niños, y de las sirvientas  María Josefa  de Ayabaca y Dominga y Juana. Don Juan Manuel viajó a Ayacucho en donde sirvió en el equipo de Secretarios del sublevado General La Fuente. Poco más tarde el grupo de La Fuente triunfó, y don Juan Manuel fue nombrado Vista de Aduana de Paita, el 29 de octubre de 1842 y cabe suponer que en noviembre del mismo año se trasladó a Paita, llevando consigo a su tercer hijo, Miguel María., que por entonces tenía 8 años y 4 mes, mientras los demás niños quedaron en Piura. No hay una explicación lógica de la razón por la cual don Juan Manuel, no prefirió llevar a su hijo mayor Enrique Federico que tenía 11 años.

Por esos años, Paita como puerto había adquirido una gran actividad, aun cuando el desarrollo urbano estuviera detenido, pues sólo era una pobre aldea. La caza de la ballena frente a sus costas estaba en todo su auge y el arribo de barcos balleneros en busca de agua y alimentos era intenso. I también no pocas veces para curarse del escorbuto y otras dolencias. Una actividad muy interesante era la de las construcciones navales, que ocupaban una gran cantidad de trabajadores, que eran muy bien remunerados pues se habían especializado en esas tareas.

Don Juan Manuel tomó en arriendo una casa a don José Chira en la calle Junín 20, cerca de la panadería «La Palanqueta» y a la carnicería de Guillermo Miñan. Frente a la vivienda había una rústica plazoleta. Cuando don Juan Manuel se trasladó a Lima, la vivienda fue ocupada por Manuel F. Grau Lastra, que la tuvo hasta el 8 de octubre de 1884, en que fue afectada por el gran incendio que casi arrasó el puerto.

El pequeño Miguel, marcado por el signo de la fatalidad desde que vio la luz primera, no tuvo una infancia feliz, por eso era melancólico y siempre estaba viviendo en su mundo interior. Cuando todavía no tenía 10 años, es decir en la edad en que cualquier niño se entrega a los juegos infantiles, o cuando se distraen oyendo de la abuela los cuentos de Caperucita y de Simbad el Marino, en una edad en fin en que se está entregado a los amorosos cuidados de la madre y recién se estudian los primeros grados de primaria; Grau sería entregado a la azarosa vida del mar.

Cuando el niño Miguel Grau vio al mar, se sintió profundamente impresionado. Acostumbrado a ver el río de su ciudad, que estaba casi siempre seco, la inmensidad del mar que se perdía en el infinito donde parecía unirse con el cielo, lo subyugó. Desde el primer día pasó horas y horas sentado en la playa, distrayéndose con el vaivén de las olas y jugando con su espuma  mientras el agua se le escurría entre los dedos y se embriagaba con la sinfonía inacabable de sus ruidos, con la mirada perdida en el horizonte o seguía curioso el revoloteo bullicioso de las gaviotas y alcatraces. Tuvo largos paseos por la playa, y conversó con los pescadores y marinos, que contaron las fantásticas historias del mar, de pueblos lejanos que eran de otras razas, de los misterios de los océanos, de mitológicas sirenas que con su belleza atraían a los marinos haciendo encallar sus naves, de las gorgonas, de los dragones del mar, y mil de historias que por siglos han alimentado la fantasía de los navegantes. También le contaron como el año anterior, el marino paiteño Juan Noel se había sublevado en Paita a favor de General Vidal y también cuando en el mismo año de su llegada, en 1843, pocos meses antes habían llegado a Paita, los restos del Gran Mariscal La Mar, desterrado en Costa Rica  y como el amor sin límites de Panchita Otoya, había logrado esa repatriación.  El niño Miguel se hizo amigo de esos curtidos y rudos marinos descendientes de los intrépidos tallanes, que lo acogieron con cariño y sencillez y le relataban hechos heroicos de marinos y navegantes paiteños y de sus antepasados tallanes. Su joven imaginación pobló su mente de toda clase de hechos relacionados con el mar.

Cuando volvía a estar sólo en la playa, se ensimismaba, dejándose llevar por las fantasías y se imaginaba ser uno de los intrépidos capitanes de las historias narradas. Cuando sus miradas se perdían en los infinitos, en donde una tenue raya separa el mar del cielo, solía percibir que un punto aparecía en el horizonte y que se iba poco a poco agrandando, hasta tomar la forma de un barco, primero un poco difusa y luego nítidamente. Es en Paita donde en la tierna alma del niño nace su amor irresistible por el mar. Es pues en ese pequeño y humilde puerto donde inicia su camino a la gloria que culminaría en Angamos.

También le gustaba oír las conversaciones de capitán del mar don Manuel Herrera cuando le contaba a su padre don Juan Manuel, las incidencias de sus últimos viajes. El niño subyugado y absorto, le hacía mil preguntas al viejo lobo de mar que afablemente le respondía, llamándole la atención tan vehemente interés del niño por el mar y la navegación. Fue así como se fue tejiendo un vínculo espiritual entre don Manuel Herrera y el niño.

En los frecuentes viajes que hacían a Piura para ver a sus hermanos, los demás niños Grau Seminario, Miguel contaba con gran entusiasmos todas las narraciones oídas a los marinos y pescadores, así como la impresión que le había causado el mar.

Hacía ya cuatro meses que el niño Miguel Grau y su padre habían llegado a Paita. Era marzo de 1843 cuando oyó que el Capitán Herrera contaba a su padre que pronto iba a zarpar en el bergantín «Tescua».

De inmediato su afiebrada mente infantil tomó una temeraria decisión: pedir a su padre lo dejase embarcarse en el «Tescua». De primera intención don Juan Manuel tuvo que haber creído que se trataba de una locura de niño que pronto le pasaría, pero Miguel fue insistente y el padre cedió. Hay que imaginar que don Juan Manuel, padre al fin, habrá tenido una tremenda lucha interior.  Faltaba ver aun si don Manuel Herrera consentiría, y como es lógico suponer, puso muchos reparos, pero como había tomado cariño al niño, al fin lo aceptó, se supone como pasajero.

Fue así como Grau empezó su gloriosa carrera y se encontró con su destino. Es en Paita donde se forja el Héroe y en donde comienza su camino hacia la inmortalidad. Por eso no sería exagerado decir que fue en Paita donde nace Grau, por cuanto allí se decide el destino de su vida. Por ese tiempo los barcos aún eran a vela y  navegaban impulsados por el viento, siendo las travesías muy peligrosas. Llama de todas maneras la atención que don Juan Manuel, hubiera expuesto a un niño sólo, a la azarosa vida del mar, cuando recién estaría iniciándose en las primeras letras.

Ese primer viaje debió ser una subyugante aventura para el niño, pues se trataba de una vida totalmente nueva. Las faenas que desempeñaban los hombres de mar eran sin duda rudas, pero el niño aún no participaba de ellas. Hay que suponer igualmente que concitaría el afecto de todos, tanto por su edad como por el afán de saberlo todo y entablar largos coloquios con los marinos. Lo imaginamos en popa contemplando, absorto la estela que iba dejando el barco y como algunas veces aparecían en ella delfines curiosos y saltarines. Y en las noches serenas, contemplaría el firmamento sin límites tachonado de estrellas y cuando había luna, los efectos de luces sobre el mar.

El sábado 13 de marzo de 1954, el diario «El Comercio» de Lima publicaba un zincograbado, con la relación de los viajes en barcos mercantes de Miguel, hecha de su puño y letra, la misma que había sido obtenida por don Gerardo Arosemena Garland de investigaciones que había hecho y que también apareció en la 7ma edición del libro « Almirante Miguel Grau», del año 1979 del mismo historiador.

El 9 de abril de 1987, Isabel Ramos Seminario, después Directora de la Casa Museo de Grau publicaba en el artículo «Viajes del Joven Grau», la relación de sus viajes dada por el mismo Grau en 1854 cuando hace una relación de sus experiencias marinas para ingresar a la Marina de Guerra. -Con gran laconismo el marino dice:

«1.- Me embarqué en el puerto de Paita en marzo de 1843 en el bergantín granadino «Tescua», su capitán D. Manuel F. Herrera y fui a Huanchaco y navegando al puerto de Buenaventura, se perdió el buque en la isla Gorgona»

Hay que suponer que al retornar de Huanchaco hicieron escala en Paita y el niño vería a su padre y le contaría entusiasmado todas sus alucinantes experiencias y de cómo no había sufrido los estragos del mareo. También se afirmaría en su propósito de continuar el viaje.

¿Qué pensaría don Juan Manuel, en esos momentos de su hijo?

¿Creería que se trataba de un capricho e ilusión infantil?

Porque no cabe suponer que en su mente estaba entregar definitivamente al niño a la vida del mar, ya que recién estaba viviendo los primeros años de su infancia.

El bergantín llegó a las costas de Colombia y en una de las frecuentes borrascas que se producían en el mar, el pequeño barco zozobró, frente a la isla de la Gorgona, muy conocida porque allí estuvo Pizarro cuando vino a la conquista del Perú.

Las tragedias en el mar tienen un hondo dramatismo, porque hay que luchar contra la furia de los elementos desencadenados. En esos momentos de tremendo peligro aflora el instinto de propia conservación, que se superpone a cualquier otro y cada uno trata de salvarse a sí mismo sin pensar en los demás. Pero no faltan los actos de altruismo y de sacrificio y esto es lo que parece sucedió, pues el niño, que aún no había aprendido a nadar fue salvado por sus compañeros. Hay que imaginar las tensiones y preocupaciones del capitán Herrera, por las grandes responsabilidades que había asumido. En Buenaventura tomaron otro barco que los trajo a Paita.

Sin duda alguna, don Juan Manuel supo de la tragedia del «Tescua» y estaría sumido en un mar de preocupaciones y también de remordimientos por haber permitido al niño participar en la azarosa aventura. Ya imaginamos el alborozo de padre e hijo cuando se vieron y el fuerte abrazo que se dieron. Luego viajarían a Piura a encontrarse con sus hermanos y las escenas de júbilo se renovaron, participando en ellas su madrina doña Rafaela Algendonis. Allí relataría sus aventuras y ante el asombro de sus hermanos se reafirmaría en continuar en la vida del mar. Esa sería la última vez que Grau estuvo en Piura y ya nunca más volvería.

Para muchos de los que lo rodeaban, este primer viaje de Grau, bien pudo ser considerado como un capricho de niño y se pensaría que cualquier proyecto de continuar viajando se iban a desvanecer tras de haber tenido que enfrentar el dramático naufragio.

Pero seguramente que los dados del Destino, habían sido ya arrojados en el tapete de lo incierto, jugando con la vida de los hombres y marcándole su sino.

Fue así como empezó su íntima comunión con el mar. Ya nada lo separaría de él, porque después de su heroica muerte, ese mar que tanto amó recibió con veneración sus despojos y los guardaría para la eternidad.

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8.- La Escuela Náutica De Paita

La pregunta que frecuentemente se formula, es ¿estudió Grau en la Escuela Náutica de Paita? Es muy improbable, pues cuando en 1853 presenta al Ministerio de Guerra y Marina una relación de sus experiencias marinas, no figuran estudios en esa Escuela, ni en ninguna otra.

El 3 de Diciembre de 1833 el Comandante General de Marina, capitán de marina Carlos García Postigo logró que el Ministro de Guerra y Marina, general Pedro Bermúdez, propusiera la creación de dos escuelas náuticas, una en Paita y otra en Arica. Este general, como se recordará fue padrino de Emilio Díaz Seminario, hijo de Luisa. El 3l de diciembre del mismo año, es decir en las postrimerías del gobierno de Gamarra se dio la Resolución Suprema que creaba las dos escuelas.

Sin duda alguna fue bastante precario el funcionamiento de la escuela y corta su duración, pues el 8 de Enero de 1840, en el segundo gobierno de Gamarra se dispuso su reapertura. En lugar de la Escuela de Arica, se abrió en el Callao, la Escuela Central de Marina.

Para ingresar a la Escuela Náutica de Paita se requería, saber leer y escribir, tener entre 12 y 15 años, estar dotado de complexión robusta, ser de arreglada conducta, no siendo obligatorio el uso del uniforme. En Paita la Escuela era gratuita y los alumnos tenían la condición de externos. El título que se otorgaba era el de piloto, previo examen en la Escuela Central de Marina del Callao. Piura hacía tres años era provincia litoral  en virtud del Decreto Supremo del 30 de enero de 1837 expedido por Santa Cruz.

El 1° de setiembre del año 1841 se iniciaron las clases, con los siguientes alumnos:

 

Manuel Cárcamo    Ricardo Pimentel
Raimundo Cárcamo Miguel Landaverry
Santiago de la Haza Manuel Landaeta
Pedro Mujica José Díaz
José Becerra José García
Manuel Reyes Francisco Trinidad
José María García  Miguel León
Gregorio Morán

 

En total 15 alumnos. Años más tarde los gemelos hermanos Cárcamo morían como consecuencia de las heridas que habían recibido en el combate del Dos de Mayo.

Es asombroso la forma como estos dos hermanos llevaron vidas paralelas. En 1858, José María García era capitán de navío, Jefe de la División Sur de la Marina.

En 1853, Santiago de la Haza era teniente 2° de marina. Pertenecía a una casta de sobresalientes marinos paiteños, en cuya familia el servir en el mar fue una tradición.

La Escuela funcionó el año 1841 y 1842, pero no en 1843 y se supone que los estudiantes o fueron trasladados al Callao o esperaron la reapertura de la Escuela en 1844.

El niño Miguel Grau llegó a Paita en noviembre de 1842 cuando terminaba el año escolar. Tampoco pudo estar en los primeros meses de 1843 porque ese año la escuela no funcionó. Grau inició su primer viaje en marzo de 1843. En 1844 se abre la escuela, pero Grau estaba haciendo su 2do. Viaje y por otra parte sólo tenía 10 años y mínimo para ingresar era tener 12 años. Entre viaje y viaje, Grau hizo estadías en Paita pero fueron breves.

El periodista e historiador paiteño Alejandro Sánchez Aiscorbe, en 1997, en “Historia de Paita”, dice que después del primer viaje, Grau regresa a Paita con ganas  de volver al mar, pero su padre, todavía conmovido por los dramáticos sucesos   que había vivido el niño, prefiere matricularlo  en el colegio Nieto. Esto sería entre los meses que mediaron entre su retorno del primer viaje y el comienzo del segundo.

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9.- El Niño Grau y Manuelita Sáenz

Manuelita Sáenz, la famosa amante del Libertador Simón Bolívar, llegó auto desterrada a Paita, en 1835, es decir un año más tarde del nacimiento de Grau.

Es posible que cuando el niño Miguel Grau llegó a Paita con su padre en 1842, se halla encontrado con Tadea Castillo de Orejuela, la comadrona que en 1834, lo ayudó a nacer y lo crió en las primeras semanas. Después de todo, por entonces Paita era un pueblo muy pequeño y la llegada de una persona como don Juan Manuel Grau con su pequeño hijo, no pasaría desapercibida. Tadea acababa de tener a su hija Carmen de la Cruz, cuya madrina, al igual que de otros hijos de Tadea, fue Manuelita Sáenz. Habían pues muy fuertes vínculos de amistad y de repetidos comadrazgos entre las dos mujeres. Por otra parte, en Paita se sabía todo lo importante que la refugiada había sido en la vida del libertador y no había persona importante que desembarcase en Paita, que no fuera a conocerla y saludarla. Por eso no resultaría raro que Tadea hubiera llevado al niño a conocer a su famosa comadre.

No se descarta tampoco, que Grau ya siendo un marino mocetón haya visitado a Manuelita, después de cada uno de los viajes que realizó en más de diez años, hasta aproximadamente 1852, fecha en que por última vez retornó a Paita, pues a partir de entonces, el Callao fue el lugar de sus ocasionales residencias, Manuelita murió en 1854.

Presumiblemente, don Juan Manuel en Paita, renovaría su amistad con el Dr. Newel que en 1840 y posiblemente hasta 1843 se encontraría todavía en Paita. Lo mismo sucedería con su compadre, el Administrador de Aduanas don Miguel Ansoátegui. Como en Paita la población era predominantemente indígena, y los “blancos” descendientes de españoles o extranjeros eran pocos, se reunían frecuentemente en la casa de Ansoátegui, el alcalde y el subprefecto para hacer tertulia y amistades y a ellas, necesariamente concurriría don Juan Manuel.

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