Parte oficial del Comandante de la Covadonga y Parte oficial del Comandante del Blindado Independencia

Parte oficial del Comandante de la Covadonga Carlos Condell

Antofagasta Mayo 27 de 1879

…Saludamos con un ¡Hurrah! la arriada del estandarte y pabellón peruanos que dicho blindado hacía tremolar en sus topes, viendo reemplazadas estas insignias por la bandera de parlamento. Puseme al habla con el Comandante rendido, quien de viva voz, me comunicó lo que ya había indicado el arrío de su pabellón, pidiéndome al mismo tiempo un bote a su bordo, lo que no pude verificar, no obstante mis deseos porque el Blindado Huáscar, que había quedado en el puerto se nos aproximaba. Inter tanto, la tripulación de la Independencia abandonaba el buque y se refugiaba en tierra, parte en bote y arte a nado.

Trabajando nuestra maquina con solo cinco libras de presión, y el buque haciendo mucha agua a causa de los balazos que recibió, creí aventurado asar a bordo del buque rendido. Proseguí, pues,  mi retirada al sur, llevando la convicción de que la Independencia no saldría de allí….

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Parte oficial del Capitán de Navío don J.G. Moore, Comandante del Blindado Independencia

     Iquique, mayo 22 de 1879.

….En ese instante y cuando tocaba con el ariete a la Covadonga , se sintió un gran choque y quedo detenida la fragata. El golpe había sido sobre una roca que no esta marcada en la carta, pues se encuentra al norte del ultimo bajo que aparece en ella.

Por consecuencia de este choque se lleno completamente de agua el buque , se apagaron los fuegos y suspendieronse las calderas hasta la caja de humo ; y en un segundo y tercer choque se inundaron completamente las otras secciones. El buque cayo sobre su costado de estribor entrando el agua por las portas de la batería. No obstante esta desgracia, al pasar la Covadonga por el costado de estribor haciéndonos fuego por su artillería , nuestros cañones contestaron; cuando el agua casi cubría continué el fuego con nuestras ametralladoras de las cofas y con la tripulación que mande subir a cubierta armada de rifles y revólveres , hasta que se agotaron las municionesque no podían ser respuestas , pues el buque estaba inundado casi por completo , como lo digo anteriormente.

La Covadonga seguía haciendo fuego de cañón a mansalva y una de cuyas bombas rompió el pico de mesana donde estaba izado el pabellón. Inmediatamente mande poner otro en otra driza (NOTA: O SEA SEGUÍA EN COMBATE SIN RENDIRSE).

Después del choque hice sondear todo el contorno del buque; marcando la sonda por todos lados de cinco y media a seis brazas ; lo que prueba que la roca en que choco la fragata es aislada y a distancia de los arrecifes de la Punta.

Cuando me convencí que todo esfuerzo por salvar el buque era infructuoso, ordene que se prendiera fuego a la Santa Bárbara (NOTA: O SEA SEGUÍA EN COMBATE SIN RENDIRSE) , orden que bajo a cumplir el oficial encargado de ella , pero ya era tarde , pues el agua , que a torrentes entraba a bordo lo impidió.

Siendo casi toda la tripulación de hombres que no están acostumbrados al servicio de los buques de guerra, embarcados pocos días antes de nuestra salida del callao , fue imposible evitar que se arrojasen al agua corriendo el riesgo de permanecer ahogados: mande a arriar todas las embarcaciones para mandar a la agente a tierra , haciendo colocar en la primera a todos los heridos , yendo cada bote a cargo de dos oficiales para que regresaran por el resto de la gente. En el ultimo mande al segundo jefe comandante Raygada para que organizara la gente en tierra e hiciera regresar algunas embarcaciones que hubieran llegado a tierra , lo que no pudo verificar , pues las rompientes las destruyeron todas al llegar a la costa . Sin embargo casi toda la tripulación estaba ya salvada quedando solo conmigo a bordo cerca de 20 personas, entre ellas los tenientes primeros graduados don Pedro Garezon y don Melchor Ulloa , el ídem 2º don Alfredo de la Haza , el alférez de fragata don Ricardo Herrera , el guardiamarina don Carlos Eléspuru , el corresponsal de El Comercio don José Rodolfo del Campo , el doctor don Enrique Besadre y el primer maquinista don Tomás Wilkins con su segundo….

Fuente:

Episodios Marítimos, las dos Esmeraldas, escrito en 1879 por Benjamin Vicuña Mackenna pag. 438.