Ricardo Palma: Pierolista hasta la náusea

A manera de correspondencia, Ricardo Palma fue enviando desde la Lima ocupada por el invasor una serie de crónicas cargadas de noticias, apasionamientos y diatribas en contra de aquellos que no habían sido “leales” a Nicolás de Piérola, su ídolo y mentor.

Estas crónicas de tono epistolar, publicadas en el diario panameño “El Canal”, que dirigía el cónsul peruano Federico Larrañaga, fueron reunidas por el historiador estadounidense C. Norman Guice y publicadas por primera vez por “Mosca Azul Editores” en 1984. Palma usó como seudónimo Hiram, que evoca al constructor del templo del rey Salomón, figura simbólica de la masonería.

 

Lima, enero 18 de 1882 Señor Director:

El telón se ha corrido y la tan prometida intervención norteamericana ha resultado una grandísima farsa.

Chile debe levantar una estatua a Mr. Hurlbut que, a fuerza de cartitas embusteras y de tramoyas, consiguió acabar de anarquizarnos y de hacer imposible ya toda resistencia armada a los propósitos del vencedor.

La Torre en Arequipa, Montero en Cajamarca y Cáceres en Huarochirí (Lima) se revolucionaron contra el Gobierno del señor Piérola cediendo, y así lo han declarado en sus proclamas y demás documentos oficiales, a las sugestiones y seguridades que les daba Hurlbut de intervención americana. Puede ya Mr. Hurlbut estar satisfecho de su obra, pues ha hundido al Perú en un abismo.

Y sin embargo la Gran República conserva en su puesto al ministro que, abusando de su carácter diplomático, nos ha creado una situación verdaderamente calamitosa!!!

El señor Blaine, en su nota del 22 de noviembre, desaprueba por completo la conducta de Hurlbut, pero no lo destituye ni somete a severo juicio.

Para él no es digno que el Perú  le satisfaga con el castigo al autor de tantos males, del hombre que, a la sombra del pabellón estrellado, ha trabajado en provecho exclusivo de Chile y en daño de los peruanos, mintiéndoles una protección que acaba de ser quimérica (ilusa).

El sábado 14 llegó el vapor de Panamá trayendo los periódicos de Estados.

 

Fuente:

Hildebrandt en sus trece, 30 de Junio del 2017, página 23.